La habitación que no debía existir
Una silla de más
La celebración de Halloween había terminado convirtiéndose en algo más que una simple sesión de fotografías. Después de los disfraces, las bromas y algunos intentos de conseguir una buena toma, las cinco se habían reunido nuevamente en la sala.
Había bebidas sobre la mesa, algunos dulces y varias decoraciones que todavía no habían guardado. Todo parecía normal, salvo por un pequeño detalle: había una silla adicional junto al grupo.
Nadie le prestó demasiada atención. Quizá alguien la había colocado allí antes. Quizá simplemente había quedado de otra reunión.
Yui: ¿Y si hacemos otra foto? Esta vez sin tantas poses improvisadas.
Risa: ¡Pero la anterior salió bastante bien!
Maritza: Una más no estaría mal. Aunque primero quiero contarles algo.
Towa: Esa frase nunca anuncia algo tranquilo.
Maritza sonrió. Parecía haber recordado algo que llevaba mucho tiempo guardado.
La historia de la botica
Maritza: Cuando era pequeña, cerca de una botica antigua había un lugar del que se contaban historias bastante extrañas. Algunas personas decían que, durante la noche, se escuchaban golpes, ruidos y hasta llantos. Los trabajadores y vendedores de la zona hablaban de aquello, aunque nadie parecía tener una explicación.
Una noche de Halloween, mientras regresaba, vi a una mujer vestida de blanco. Tenía el cabello rojizo, larguísimo, y llevaba un vestido que parecía sacado de una historia de fantasmas.
Estaba quieta, casi sin moverse. Cuando me acerqué un poco, levantó la mirada y me preguntó:
Maritza bajó la voz y miró a sus compañeras, disfrutando de la atención que había conseguido.
Maritza: No les miento. Por un momento pensé que estaba frente a un fantasma. Su vestido blanco, su cabello tan largo y aquella voz... ¡Parecía una aparición!
Risa: ¿Y qué hiciste?
Maritza: ¿Qué creen? ¡Salí corriendo!
Yui: ¿La dejaste ahí?
Maritza: ¡Tenía miedo! ¡Era una niña!
Towa: Bueno... no parece que esa mujer fuera precisamente peligrosa.
Maritza: ¡Eso lo dices ahora! ¡No estabas ahí!
La historia había conseguido su objetivo. Risa se había acercado un poco más a las demás y Yui miraba de reojo hacia el pasillo. Reina, en cambio, no parecía compartir el entusiasmo.
Reina: ¿Y por qué estabas fuera a esa hora?
Maritza: ¿Eh?
Reina: ¿Tus padres sabían dónde estabas? ¿Por qué te acercaste a una desconocida? ¿Y por qué decidiste correr sin buscar ayuda?
Maritza: ¡Reina! ¡Se suponía que era una historia de terror!
Reina: Y yo estoy hablando de seguridad. Son cosas distintas.
La reprimenda terminó por romper el ambiente. Sin embargo, la historia ya había dejado una inquietud en la sala.
Un ruido en la casa
La conversación continuó durante unos minutos. Entonces se escuchó un golpe seco en algún lugar de la casa.
Todas se quedaron en silencio.
Yui: ¿Eso fue parte de la decoración?
Towa: No tenemos decoraciones que hagan ese ruido.
Risa: Tal vez fue una ventana...
Maritza: ¿Una ventana que golpea desde dentro?
Reina se levantó para comprobarlo. Intentó mantener la calma, aunque su expresión había cambiado. Miró hacia el pasillo y luego hacia las demás.
Reina: No es nada. Seguramente...
Maritza: ¿Seguramente qué?
Reina: Nada. No tienen que ir a revisar.
Yui: Pero todavía no sabemos qué fue.
Reina: He dicho que no es necesario.
Aquello resultó extraño. Reina solía ser la primera en comprobar cualquier problema de la casa. Esta vez, en cambio, parecía querer evitarlo a toda costa.
Un segundo golpe, más suave que el anterior, llegó desde el mismo sector.
Una llamada inesperada
Poco después, el teléfono de la casa comenzó a sonar. Yui, que estaba más cerca, contestó.
Yui: ¿Hola?
Voz desconocida: ¿Hay alguien ahí?
Yui: Sí... ¿quién habla?
Voz desconocida: No sé dónde estoy exactamente. Estoy en una habitación... está muy oscuro.
Yui: ¿Cómo que no sabes dónde estás?
La voz sonaba nerviosa. Se escuchó un movimiento brusco, seguido de un ruido que hizo que la comunicación se interrumpiera.
Yui: ¿Hola? ¿Sigues ahí?
Maritza: ¿Quién era?
Yui: No lo sé. Alguien que dice estar encerrado en una habitación.
Risa: ¿Encerrado?
Reina tomó el teléfono de la mano de Yui y volvió a marcar. No obtuvo respuesta.
Mientras tanto, desde algún lugar de la casa llegó un sonido breve y repetitivo. Parecía un teléfono vibrando contra una superficie dura.
Todas se miraron. El sonido cesó de pronto.
Un pasillo de la casa TacnAnime con iluminación tenue y una puerta al fondo.
La fotografía
Para distraerse, Towa propuso terminar la sesión de fotografías. No quería que una serie de ruidos arruinara la celebración.
Las cinco se colocaron frente a la cámara. Reina permanecía algo apartada, con una expresión que no conseguía disimular.
Towa: Vamos, Reina. Solo será una foto.
Reina: Está bien. Hagámoslo rápido.
Maritza: ¡Sonrían! ¡Una última foto de Halloween!
El temporizador comenzó la cuenta regresiva. El destello iluminó la sala durante una fracción de segundo.
Cuando revisaron la fotografía, Risa notó algo extraño detrás del grupo. Una silueta oscura parecía asomarse junto a ellas.
Risa: Esperen... ¿quién está detrás?
Yui: ¿Detrás de nosotras?
Maritza: ¡No me digas que salió alguien más!
Towa: Tal vez sea una sombra.
Reina observó la imagen durante unos segundos. No dijo nada. Su mirada volvió a dirigirse hacia el pasillo.
Las cinco personajes posando; una silueta misteriosa aparece discretamente detrás de ellas.
El diario
Mientras las demás discutían sobre la fotografía, Risa encontró un pequeño diario sobre una mesa. No recordaba haberlo visto antes.
Risa: ¿Esto es de alguna de ustedes?
Yui: No es mío.
Towa: Tampoco mío. ¿Qué tiene dentro?
Maritza: ¿Un diario? ¡A ver!
Risa lo abrió con cuidado. En sus páginas había anotaciones breves sobre lo que había ocurrido aquella noche: los disfraces, las conversaciones, las fotografías y hasta los pequeños incidentes que habían pasado desapercibidos.
Algunas frases parecían describirlas con demasiada precisión. No era un simple cuaderno olvidado.
Risa: Aquí dice algo sobre nuestra foto...
Yui: ¿Cómo pudo escribir eso?
Maritza: ¿Quién dejó este diario aquí?
Reina se acercó. Al mirar la escritura, su expresión cambió todavía más. Extendió la mano para tomar el diario.
Reina: Dámelo. No tienen por qué seguir leyendo.
Towa: ¿Por qué? ¿Hay algo importante?
Reina: No. Simplemente... es mejor dejarlo.
La respuesta no convenció a nadie. Por primera vez en toda la noche, Reina parecía no encontrar una explicación razonable.
Y entonces, desde el pasillo, se escuchó nuevamente un ruido. Esta vez, más cerca.
La puerta
Las demás decidieron acercarse para averiguar de dónde venían los sonidos. Reina intentó detenerlas, pero sus explicaciones eran cada vez menos claras.
Yui: Solo vamos a mirar. No tiene sentido quedarnos aquí.
Reina: No. No es necesario entrar ahí.
Towa: ¿Por qué estás tan nerviosa?
Reina: No estoy nerviosa.
Maritza: Reina, estás hablando más rápido de lo normal.
Reina: Es que... no hay nada que revisar. No deberían estar aquí.
Un silencio incómodo llenó el pasillo. Reina parecía asustada, pero nadie lograba entender qué era lo que tanto le preocupaba.
Entonces, una voz tenue llegó desde el otro lado de una puerta.
Risa dio un paso atrás. Yui se quedó inmóvil. Maritza miró a Towa, que tampoco parecía tener una respuesta.
Reina respiró profundamente. Finalmente, se adelantó y abrió la puerta.
Reina frente a una puerta entreabierta; las demás observan desde el pasillo.
La sexta integrante
Reina entró y, unos instantes después, salió acompañada de una joven. Llevaba un vestido blanco y una larga cabellera rojiza que caía sobre sus hombros y espalda.
El disfraz parecía bastante antiguo, pero estaba bien conservado. Su aspecto era inquietantemente parecido al de la figura que Maritza había descrito en su historia.
Sexta integrante con vestido blanco y cabello rojizo largo, en un ambiente de Halloween.
Yui: ¿Quién es ella?
Towa: ¿La conoces, Reina?
Reina: Sí. Es una amiga de hace mucho tiempo.
Maritza: ¿Una amiga? ¿Y qué hace aquí?
Aika: Bueno... quería venir a saludarlas.
Maritza: ¿A saludarnos? ¡Casi nos matas del susto!
La joven bajó un poco la mirada. Ya no parecía tan segura de sí misma como al principio.
Aika: Me enteré de que habían celebrado Halloween y que todas se habían disfrazado. No me invitaron...
Towa: ¿Y por eso decidiste aparecer de esta manera?
Aika: Quería asustarlas un poquito y salir en una fotografía con ustedes.
Yui: ¿Un poquito? ¡Casi terminamos llamando a alguien!
Aika: Al principio parecía una buena idea...
Aika explicó que había querido preparar una pequeña sorpresa. Sin embargo, después de escuchar la historia de Maritza, los ruidos de la casa y quedarse sola en aquella habitación oscura, el plan había dejado de parecerle divertido.
Había intentado llamar para pedir ayuda. Incluso había dejado el diario en la sala, sin imaginar que terminaría provocando todavía más preguntas.
Maritza: Espera... ese vestido...
Aika: ¿Qué pasa?
Maritza: ¿Tú antes tenías el cabello mucho más largo?
Aika: Sí. ¿Por qué?
Maritza la observó con más detenimiento. El tono rojizo del cabello, el vestido blanco y algunos detalles del disfraz despertaron un recuerdo que llevaba años sin comprender.
De pronto, recordó aquella noche de su infancia. La mujer junto a la antigua botica. La voz que le había preguntado si podía acompañarla a casa. La niña que había salido corriendo sin mirar atrás.
Maritza: ¡Eras tú! ¡La mujer de la botica!
Aika: ¿Todavía recuerdas eso?
Maritza: ¡¿Cómo no voy a recordarlo?! ¡Pensé que eras un fantasma!
Aika: Yo solo estaba esperando a Reina. Tenía miedo de quedarme sola y te pedí que me acompañaras.
Maritza: ¡Y yo salí corriendo!
Aika: Sí... me dejaste ahí. Hasta lloré.
Maritza se cubrió el rostro, avergonzada. Aika, por su parte, no pudo evitar sonreír al recordar aquel episodio.
Reina, que había permanecido en silencio, finalmente decidió explicar lo que había ocurrido durante la noche.
Reina: Cuando encontré el diario, reconocí la letra. Ya sabía quién estaba detrás de todo.
Maritza: ¡¿Entonces sabías que estaba aquí?!
Reina: Lo supe al ver la escritura. Pero no sabía qué estaba planeando ni hasta dónde llegaría.
Towa: ¿Y por qué estabas tan asustada?
Reina: Porque no sabía qué iba a hacer después. Y porque conozco demasiado bien sus ocurrencias.
Reina hizo una pausa antes de continuar.
Yui: ¿Y de dónde sacaste ese disfraz?
Reina: Lo estaba buscando.
Maritza: ¿Y por qué no nos lo mostraste antes?
Reina: Porque no era el momento.
Reina no añadió nada más. Aika tampoco hizo comentarios. Las demás aceptaron la respuesta, aunque todavía tenían muchas preguntas.
Al final, la joven fue invitada a quedarse y participar en una nueva fotografía. Esta vez, sin sorpresas.
Las cinco integrantes originales junto a Aika, formando el grupo de seis personajes.
Después de la fotografía...
Cuando todas se preparaban para guardar las cosas, Maritza volvió a mirar a Aika.
Maritza: Por cierto... ¿por qué no me dijiste que eras tú aquella noche?
Aika: ¡Porque saliste corriendo antes de que pudiera explicarte nada!
Maritza: Bueno... ¡era una niña!
Aika: Y yo también.
Towa: Al menos esta vez nadie salió corriendo.
Yui: Todavía estamos a tiempo.
Reina observó a las demás mientras recogían las decoraciones. Por fin, la casa volvía a estar tranquila.
Aunque, antes de guardar el diario, Maritza descubrió una última anotación en una de sus páginas:
Nadie supo si aquello era una promesa o una advertencia.

